dimarts, 12 de novembre del 2013

Módulo 2. Unidad formativa 2. Actividad 4. Las competencias de mis alumnos

El concepto de “competencia comunicativa” ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas. En el enfoque orientado a la acción, que defiende el Marco común europeo de referencia, la lengua no es solo un instrumento de comunicación sino también de socialización; por eso, este concepto ampliado de las competencias incluye, por supuesto, las competencias comunicativas pero hace mucho hincapié también en una dimensión más amplia del individuo: tiene en cuenta aspectos cognitivos, emocionales y volitivos, y defiende la importancia de las competencias generales.

Si alguien le pregunta qué es la “competencia” en el aprendizaje de lenguas, ¿qué le respondería?

Para empezar, le podría advertir de que el singular de la palabra es engañoso, pues, como hemos visto en el segundo módulo, hace falta la combinación de unas cuantas competencias –tanto comunicativas como generales– para que los usuarios y alumnos de L2 puedan llevar a cabo eficazmente cualquier tarea comunicativa. También le respondería que tal combinación no es alquimia, sino que depende del tipo de tarea que tengamos delante, del punto de aprendizaje en el que se encuentre el alumno en cuestión y, finalmente, de la cantidad y calidad de bagaje que este lleve encima. 

Todo ello me lleva a otra información que mi interlocutor también debería conocer: los alumnos desarrollan adecuadamente sus competencias en la medida en la que los docentes nos implicamos en el diagnóstico y la receta óptimos para cada uno de ellos. En otras palabras, cabría incluir en nuestra respuesta que la “competencia” en el aprendizaje de lenguas es directamente proporcional a la “competencia” y compromiso de atención personalizada en la enseñanza de lenguas.

Finalmente, con el objetivo de desmontar a mi interlocutor posibles presuposiciones acerca de lo que significa aprender una lengua extranjera, no estaría de más recordarle que tales competencias no son sólo comunicativas –ni mucho menos, dentro de estas, sólo lingüísticas–, sino que también entran en juego y son del todo imprescindibles otro tipo de competencias no relacionadas directamente con la lengua. Nos referimos a las competencias generales, entre las cuales se encuentra, por ejemplo, la competencia existencial. Para que se hiciera una idea de la importancia que alcanzan este tipo de competencias –y siguiendo con el ejemplo– le diría que sin el desarrollo ni una correcta potenciación del “saber ser” obtenemos, entre otras situaciones no deseables, un alumnado desmotivado y escéptico en relación a la consciencia intercultural, lo que imposibilita a la práctica un aprendizaje de L2 efectivo, significativo y duradero. 

1 comentari:

  1. Querida:
    Sin duda has captado perfectamente ese carácter complejo y sistémico del sistema competencial. Enhorabuena. Me ha interesado especialmente la referencia que haces al papel del profesor en el desarrollo de las compentencias del alumno. En el curso no hemos hablado de ello, pero estoy de acuerdo contigo en que es fundamental, aunque también que aprendientes autónomos aprenden a pesar del profesor. Evidentemente, cuando el binomio es perfecto, alumno y profesor competentes el aprendizaje no tiene límites.

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